Proyectos de ley

Proyecto de Ley de Memoria Histórica y Democrática de Cantabria

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2 votos
  • Propuesta: 09/01/2020
  • Apertura: 09/01/2020

El reconocimiento, reparación y dignificación de las víctimas de la Guerra Civil Española y el franquismo representan un inexcusable deber de la memoria en la vida política y democrática. Su memoria y el conocimiento de nuestro pasado reciente contribuyen a asentar nuestra convivencia sobre bases más firmes, protegiéndonos de repetir errores del pasado. La consolidación de nuestra democracia nos permite hoy mirar y afrontar la verdad y la justicia sobre nuestro pasado.

Desde 1978 distintas normas estatales y autonómicas han tratado de reparar la situación de las víctimas del franquismo. La Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil Española y la dictadura, puso las bases de la recuperación de la dignidad de las víctimas con el conocimiento de la verdad y un renovado impulso a los procesos de exhumaciones de víctimas republicanas existentes en las fosas comunes de la Guerra Civil Española.

En este contexto se sitúa la presente Ley de Memoria Histórica y Democrática de Cantabria que nace con el objetivo de reconocer, reparar y dignificar a los miles de cántabros y cántabras víctimas de la Guerra Civil y el franquismo cuya memoria no ha sido aún reparada, tal como exigen los familiares de las víctimas, las asociaciones memorialistas y el conjunto de la sociedad de Cantabria.

La memoria es patrimonio de todos y ha de ser concebida como la base de la convivencia democrática presente y futura, impulsando valores éticos frente a los discursos de la intolerancia.

Ampliado el plazo de presentación de enmiendas al articulado hasta el 15 de junio de 2021.

Propuestas ciudadanas

Francisca Ekelund (no verificado)
Dom, 16/05/2021 - 21:24

Estimados, 

 

Junto con saludarles, les escribo en busca de ser escuchada y exponerles una opinión que no veo sea considerada en la ley de Memoria Democrática .

 

A continuación les expongo mi caso.

Mi madre, aún viva, tuvo que escapar junto a mis abuelos y sus hermanos por la Guerra Civil.

Escaparon en un barco llamado Winnipeg y llegaron a Chile, lugar de residencia en el que se asentó la familia.

 

Debemos dar gracias a Dios , que no se cumplió el requerimiento del Gobierno de Chile, en ese entonces, que aceptaba solamente la llegada de hombres jóvenes para trabajar y pedía explícitamente que no llegaran familias, ni personas mayores.

 

Todos sus hijos, nietos y bisnietos hemos adquirido la Nacionalidad Española.

 

Eso es una breve reseña de mi historia. Ahora bién, yo he visto que se intenta compensar de alguna u otra manera, por la terrible experiencia vivida, que no imaginan cómo marca la vida, con la ley de memoria democrática y que se ha intentado reconocer,  o al menos, tener en la memoria a todos los que fueron perseguidos en su momento.

 

Les envío este mail, ya que más allá de ningún beneficio económico, considero se necesita para reparar en algo, que al menos los hijos de estas víctimas, en caso de querer vivir en España, dónde se nos enseñó que era nuestra casa, tengamos apoyo y ayuda para la reinserción en la vida y en lo laboral.

 

Siempre he querido regresar, y ojo que digo regresar, porque aunque he crecido y vivido en Chile, siempre me he sentido orgullosa de llevar la Nacionalidad de mi Madre, quién, es una de las últimas sobrevivientes de la persecución de estos Españoles no deseados por su color político. 

 

Probablemente ya no queda ni un centenar de víctimas que aún esten vivas y seguro no alcanzarán a ver el reconocimiento hacia su legado.

 

Es curioso, ya que hoy reciben en España felices,  a los  jovenes profesionales, a los que aporten desde el éxito. A los que se fueron por la debacle económica y que ahora que va un poco mejor la cosa quieren regresar.

Es decir, la misma postura que pedía Chile para recibir a los exiliados.

Ahora más moderno, porque no discriman por sexo, sino con edad y estudios.

 

Para todos ellos hay guía, apoyos, ayudas, reinserción.

 

Pero en mi caso que soy mujer de 49 años, activa laboralmente, pero sin titulos profesionales, que le fue arrebatada la posibilidad de vivir en España, no existe ninguna ayuda especial y cuando hablo de ayuda, es que hablo de apoyo a las víctimas y sus familias para traerlas de regreso, que es lo mínimo que se puede hacer por ellas.

De qué sirve ser reconocidos cómo Españoles, si no se encuentra el apoyo para reinsertarnos. Sin esa ayuda, es difícil volver.

 

En mi caso, la nacionalidad la obtuve hace al menos 20 años y fue por ser hija de Española, por ningún otro motivo.

 

Mi abuela materna, después de tanto estres post traumático, muere en Chile, después de haber vivido al menos su última década en el Manicomio.

 

No creo tener que detallar los efectos colaterales que trae el ser expulsados y arrancar por tu Vida a otro país.

Mi abuelo Laureano Miranda Ureta, era Mason, socialista y vice presidente de la Diputación Provincial de Santander en 1.936.
Por lo que la persecución fue brutal.

 

Los que les quiero decir al contarles esto, es que esta  historia, no es tan antigua como para decir, pasado pisado y aprendamos de esto, cuando aún existen niños que vivieron esa Guerra y que hoy son hombres y mujeres muy mayores, terminando su vida y esperándo su muerte, en el caso de mi mamá viendo a diario TVE, con la nostalgia de la Patria que la vio nacer.

 

Les pido que por favor me envíen alguna respuesta y tomen en consideración mi opinión, que por toda lógica debiera ser considerada y puesta en acción.

 

 

Saludos cordiales.

 

Francisca Ekelund Miranda.

 

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Francisca Ekelund (no verificado)
Dom, 16/05/2021 - 21:22

Estimados, 

 

Junto con saludarles, les escribo en busca de ser escuchada y exponerles una opinión que no veo sea considerada en la ley de Memoria Democrática .

 

A continuación les expongo mi caso.

Mi madre, aún viva, tuvo que escapar junto a mis abuelos y sus hermanos por la Guerra Civil.

Escaparon en un barco llamado Winnipeg y llegaron a Chile, lugar de residencia en el que se asentó la familia.

 

Debemos dar gracias a Dios , que no se cumplió el requerimiento del Gobierno de Chile, en ese entonces, que aceptaba solamente la llegada de hombres jóvenes para trabajar y pedía explícitamente que no llegaran familias, ni personas mayores.

 

Todos sus hijos, nietos y bisnietos hemos adquirido la Nacionalidad Española.

 

Eso es una breve reseña de mi historia. Ahora bién, yo he visto que se intenta compensar de alguna u otra manera, por la terrible experiencia vivida, que no imaginan cómo marca la vida, con la ley de memoria democrática y que se ha intentado reconocer,  o al menos, tener en la memoria a todos los que fueron perseguidos en su momento.

 

Les envío este mail, ya que más allá de ningún beneficio económico, considero se necesita para reparar en algo, que al menos los hijos de estas víctimas, en caso de querer vivir en España, dónde se nos enseñó que era nuestra casa, tengamos apoyo y ayuda para la reinserción en la vida y en lo laboral.

 

Siempre he querido regresar, y ojo que digo regresar, porque aunque he crecido y vivido en Chile, siempre me he sentido orgullosa de llevar la Nacionalidad de mi Madre, quién, es una de las últimas sobrevivientes de la persecución de estos Españoles no deseados por su color político. 

 

Probablemente ya no queda ni un centenar de víctimas que aún esten vivas y seguro no alcanzarán a ver el reconocimiento hacia su legado.

 

Es curioso, ya que hoy reciben en España felices,  a los  jovenes profesionales, a los que aporten desde el éxito. A los que se fueron por la debacle económica y que ahora que va un poco mejor la cosa quieren regresar.

Es decir, la misma postura que pedía Chile para recibir a los exiliados.

Ahora más moderno, porque no discriman por sexo, sino con edad y estudios.

 

Para todos ellos hay guía, apoyos, ayudas, reinserción.

 

Pero en mi caso que soy mujer de 49 años, activa laboralmente, pero sin titulos profesionales, que le fue arrebatada la posibilidad de vivir en España, no existe ninguna ayuda especial y cuando hablo de ayuda, es que hablo de apoyo a las víctimas y sus familias para traerlas de regreso, que es lo mínimo que se puede hacer por ellas.

De qué sirve ser reconocidos cómo Españoles, si no se encuentra el apoyo para reinsertarnos. Sin esa ayuda, es difícil volver.

 

En mi caso, la nacionalidad la obtuve hace al menos 20 años y fue por ser hija de Española, por ningún otro motivo.

 

Mi abuela materna, después de tanto estres post traumático, muere en Chile, después de haber vivido al menos su última década en el Manicomio.

 

No creo tener que detallar los efectos colaterales que trae el ser expulsados y arrancar por tu Vida a otro país.

Mi abuelo Laureano Miranda Ureta, era Mason, socialista y vice presidente de la Diputación Provincial de Santander en 1.936.
Por lo que la persecución fue brutal.

 

Los que les quiero decir al contarles esto, es que esta  historia, no es tan antigua como para decir, pasado pisado y aprendamos de esto, cuando aún existen niños que vivieron esa Guerra y que hoy son hombres y mujeres muy mayores, terminando su vida y esperándo su muerte, en el caso de mi mamá viendo a diario TVE, con la nostalgia de la Patria que la vio nacer.

 

Les pido que por favor me envíen alguna respuesta y tomen en consideración mi opinión, que por toda lógica debiera ser considerada y puesta en acción.

 

 

Saludos cordiales.

 

Francisca Ekelund Miranda.

 

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Francisca Ekelund (no verificado)
Dom, 16/05/2021 - 21:22

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Junto con saludarles, les escribo en busca de ser escuchada y exponerles una opinión que no veo sea considerada en la ley de Memoria Democrática .

 

A continuación les expongo mi caso.

Mi madre, aún viva, tuvo que escapar junto a mis abuelos y sus hermanos por la Guerra Civil.

Escaparon en un barco llamado Winnipeg y llegaron a Chile, lugar de residencia en el que se asentó la familia.

 

Debemos dar gracias a Dios , que no se cumplió el requerimiento del Gobierno de Chile, en ese entonces, que aceptaba solamente la llegada de hombres jóvenes para trabajar y pedía explícitamente que no llegaran familias, ni personas mayores.

 

Todos sus hijos, nietos y bisnietos hemos adquirido la Nacionalidad Española.

 

Eso es una breve reseña de mi historia. Ahora bién, yo he visto que se intenta compensar de alguna u otra manera, por la terrible experiencia vivida, que no imaginan cómo marca la vida, con la ley de memoria democrática y que se ha intentado reconocer,  o al menos, tener en la memoria a todos los que fueron perseguidos en su momento.

 

Les envío este mail, ya que más allá de ningún beneficio económico, considero se necesita para reparar en algo, que al menos los hijos de estas víctimas, en caso de querer vivir en España, dónde se nos enseñó que era nuestra casa, tengamos apoyo y ayuda para la reinserción en la vida y en lo laboral.

 

Siempre he querido regresar, y ojo que digo regresar, porque aunque he crecido y vivido en Chile, siempre me he sentido orgullosa de llevar la Nacionalidad de mi Madre, quién, es una de las últimas sobrevivientes de la persecución de estos Españoles no deseados por su color político. 

 

Probablemente ya no queda ni un centenar de víctimas que aún esten vivas y seguro no alcanzarán a ver el reconocimiento hacia su legado.

 

Es curioso, ya que hoy reciben en España felices,  a los  jovenes profesionales, a los que aporten desde el éxito. A los que se fueron por la debacle económica y que ahora que va un poco mejor la cosa quieren regresar.

Es decir, la misma postura que pedía Chile para recibir a los exiliados.

Ahora más moderno, porque no discriman por sexo, sino con edad y estudios.

 

Para todos ellos hay guía, apoyos, ayudas, reinserción.

 

Pero en mi caso que soy mujer de 49 años, activa laboralmente, pero sin titulos profesionales, que le fue arrebatada la posibilidad de vivir en España, no existe ninguna ayuda especial y cuando hablo de ayuda, es que hablo de apoyo a las víctimas y sus familias para traerlas de regreso, que es lo mínimo que se puede hacer por ellas.

De qué sirve ser reconocidos cómo Españoles, si no se encuentra el apoyo para reinsertarnos. Sin esa ayuda, es difícil volver.

 

En mi caso, la nacionalidad la obtuve hace al menos 20 años y fue por ser hija de Española, por ningún otro motivo.

 

Mi abuela materna, después de tanto estres post traumático, muere en Chile, después de haber vivido al menos su última década en el Manicomio.

 

No creo tener que detallar los efectos colaterales que trae el ser expulsados y arrancar por tu Vida a otro país.

Mi abuelo Laureano Miranda Ureta, era Mason, socialista y vice presidente de la Diputación Provincial de Santander en 1.936.
Por lo que la persecución fue brutal.

 

Los que les quiero decir al contarles esto, es que esta  historia, no es tan antigua como para decir, pasado pisado y aprendamos de esto, cuando aún existen niños que vivieron esa Guerra y que hoy son hombres y mujeres muy mayores, terminando su vida y esperándo su muerte, en el caso de mi mamá viendo a diario TVE, con la nostalgia de la Patria que la vio nacer.

 

Les pido que por favor me envíen alguna respuesta y tomen en consideración mi opinión, que por toda lógica debiera ser considerada y puesta en acción.

 

 

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Francisca Ekelund Miranda.

 

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A continuación les expongo mi caso.

Mi madre, aún viva, tuvo que escapar junto a mis abuelos y sus hermanos por la Guerra Civil.

Escaparon en un barco llamado Winnipeg y llegaron a Chile, lugar de residencia en el que se asentó la familia.

 

Debemos dar gracias a Dios , que no se cumplió el requerimiento del Gobierno de Chile, en ese entonces, que aceptaba solamente la llegada de hombres jóvenes para trabajar y pedía explícitamente que no llegaran familias, ni personas mayores.

 

Todos sus hijos, nietos y bisnietos hemos adquirido la Nacionalidad Española.

 

Eso es una breve reseña de mi historia. Ahora bién, yo he visto que se intenta compensar de alguna u otra manera, por la terrible experiencia vivida, que no imaginan cómo marca la vida, con la ley de memoria democrática y que se ha intentado reconocer,  o al menos, tener en la memoria a todos los que fueron perseguidos en su momento.

 

Les envío este mail, ya que más allá de ningún beneficio económico, considero se necesita para reparar en algo, que al menos los hijos de estas víctimas, en caso de querer vivir en España, dónde se nos enseñó que era nuestra casa, tengamos apoyo y ayuda para la reinserción en la vida y en lo laboral.

 

Siempre he querido regresar, y ojo que digo regresar, porque aunque he crecido y vivido en Chile, siempre me he sentido orgullosa de llevar la Nacionalidad de mi Madre, quién, es una de las últimas sobrevivientes de la persecución de estos Españoles no deseados por su color político. 

 

Probablemente ya no queda ni un centenar de víctimas que aún esten vivas y seguro no alcanzarán a ver el reconocimiento hacia su legado.

 

Es curioso, ya que hoy reciben en España felices,  a los  jovenes profesionales, a los que aporten desde el éxito. A los que se fueron por la debacle económica y que ahora que va un poco mejor la cosa quieren regresar.

Es decir, la misma postura que pedía Chile para recibir a los exiliados.

Ahora más moderno, porque no discriman por sexo, sino con edad y estudios.

 

Para todos ellos hay guía, apoyos, ayudas, reinserción.

 

Pero en mi caso que soy mujer de 49 años, activa laboralmente, pero sin titulos profesionales, que le fue arrebatada la posibilidad de vivir en España, no existe ninguna ayuda especial y cuando hablo de ayuda, es que hablo de apoyo a las víctimas y sus familias para traerlas de regreso, que es lo mínimo que se puede hacer por ellas.

De qué sirve ser reconocidos cómo Españoles, si no se encuentra el apoyo para reinsertarnos. Sin esa ayuda, es difícil volver.

 

En mi caso, la nacionalidad la obtuve hace al menos 20 años y fue por ser hija de Española, por ningún otro motivo.

 

Mi abuela materna, después de tanto estres post traumático, muere en Chile, después de haber vivido al menos su última década en el Manicomio.

 

No creo tener que detallar los efectos colaterales que trae el ser expulsados y arrancar por tu Vida a otro país.

Mi abuelo Laureano Miranda Ureta, era Mason, socialista y vice presidente de la Diputación Provincial de Santander en 1.936.
Por lo que la persecución fue brutal.

 

Los que les quiero decir al contarles esto, es que esta  historia, no es tan antigua como para decir, pasado pisado y aprendamos de esto, cuando aún existen niños que vivieron esa Guerra y que hoy son hombres y mujeres muy mayores, terminando su vida y esperándo su muerte, en el caso de mi mamá viendo a diario TVE, con la nostalgia de la Patria que la vio nacer.

 

Les pido que por favor me envíen alguna respuesta y tomen en consideración mi opinión, que por toda lógica debiera ser considerada y puesta en acción.

 

 

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Francisca Ekelund Miranda.

 

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Mi madre, aún viva, tuvo que escapar junto a mis abuelos y sus hermanos por la Guerra Civil.

Escaparon en un barco llamado Winnipeg y llegaron a Chile, lugar de residencia en el que se asentó la familia.

 

Debemos dar gracias a Dios , que no se cumplió el requerimiento del Gobierno de Chile, en ese entonces, que aceptaba solamente la llegada de hombres jóvenes para trabajar y pedía explícitamente que no llegaran familias, ni personas mayores.

 

Todos sus hijos, nietos y bisnietos hemos adquirido la Nacionalidad Española.

 

Eso es una breve reseña de mi historia. Ahora bién, yo he visto que se intenta compensar de alguna u otra manera, por la terrible experiencia vivida, que no imaginan cómo marca la vida, con la ley de memoria democrática y que se ha intentado reconocer,  o al menos, tener en la memoria a todos los que fueron perseguidos en su momento.

 

Les envío este mail, ya que más allá de ningún beneficio económico, considero se necesita para reparar en algo, que al menos los hijos de estas víctimas, en caso de querer vivir en España, dónde se nos enseñó que era nuestra casa, tengamos apoyo y ayuda para la reinserción en la vida y en lo laboral.

 

Siempre he querido regresar, y ojo que digo regresar, porque aunque he crecido y vivido en Chile, siempre me he sentido orgullosa de llevar la Nacionalidad de mi Madre, quién, es una de las últimas sobrevivientes de la persecución de estos Españoles no deseados por su color político. 

 

Probablemente ya no queda ni un centenar de víctimas que aún esten vivas y seguro no alcanzarán a ver el reconocimiento hacia su legado.

 

Es curioso, ya que hoy reciben en España felices,  a los  jovenes profesionales, a los que aporten desde el éxito. A los que se fueron por la debacle económica y que ahora que va un poco mejor la cosa quieren regresar.

Es decir, la misma postura que pedía Chile para recibir a los exiliados.

Ahora más moderno, porque no discriman por sexo, sino con edad y estudios.

 

Para todos ellos hay guía, apoyos, ayudas, reinserción.

 

Pero en mi caso que soy mujer de 49 años, activa laboralmente, pero sin titulos profesionales, que le fue arrebatada la posibilidad de vivir en España, no existe ninguna ayuda especial y cuando hablo de ayuda, es que hablo de apoyo a las víctimas y sus familias para traerlas de regreso, que es lo mínimo que se puede hacer por ellas.

De qué sirve ser reconocidos cómo Españoles, si no se encuentra el apoyo para reinsertarnos. Sin esa ayuda, es difícil volver.

 

En mi caso, la nacionalidad la obtuve hace al menos 20 años y fue por ser hija de Española, por ningún otro motivo.

 

Mi abuela materna, después de tanto estres post traumático, muere en Chile, después de haber vivido al menos su última década en el Manicomio.

 

No creo tener que detallar los efectos colaterales que trae el ser expulsados y arrancar por tu Vida a otro país.

Mi abuelo Laureano Miranda Ureta, era Mason, socialista y vice presidente de la Diputación Provincial de Santander en 1.936.
Por lo que la persecución fue brutal.

 

Los que les quiero decir al contarles esto, es que esta  historia, no es tan antigua como para decir, pasado pisado y aprendamos de esto, cuando aún existen niños que vivieron esa Guerra y que hoy son hombres y mujeres muy mayores, terminando su vida y esperándo su muerte, en el caso de mi mamá viendo a diario TVE, con la nostalgia de la Patria que la vio nacer.

 

Les pido que por favor me envíen alguna respuesta y tomen en consideración mi opinión, que por toda lógica debiera ser considerada y puesta en acción.

 

 

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Francisca Ekelund Miranda.

 

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Dom, 16/05/2021 - 21:24

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Junto con saludarles, les escribo en busca de ser escuchada y exponerles una opinión que no veo sea considerada en la ley de Memoria Democrática .

 

A continuación les expongo mi caso.

Mi madre, aún viva, tuvo que escapar junto a mis abuelos y sus hermanos por la Guerra Civil.

Escaparon en un barco llamado Winnipeg y llegaron a Chile, lugar de residencia en el que se asentó la familia.

 

Debemos dar gracias a Dios , que no se cumplió el requerimiento del Gobierno de Chile, en ese entonces, que aceptaba solamente la llegada de hombres jóvenes para trabajar y pedía explícitamente que no llegaran familias, ni personas mayores.

 

Todos sus hijos, nietos y bisnietos hemos adquirido la Nacionalidad Española.

 

Eso es una breve reseña de mi historia. Ahora bién, yo he visto que se intenta compensar de alguna u otra manera, por la terrible experiencia vivida, que no imaginan cómo marca la vida, con la ley de memoria democrática y que se ha intentado reconocer,  o al menos, tener en la memoria a todos los que fueron perseguidos en su momento.

 

Les envío este mail, ya que más allá de ningún beneficio económico, considero se necesita para reparar en algo, que al menos los hijos de estas víctimas, en caso de querer vivir en España, dónde se nos enseñó que era nuestra casa, tengamos apoyo y ayuda para la reinserción en la vida y en lo laboral.

 

Siempre he querido regresar, y ojo que digo regresar, porque aunque he crecido y vivido en Chile, siempre me he sentido orgullosa de llevar la Nacionalidad de mi Madre, quién, es una de las últimas sobrevivientes de la persecución de estos Españoles no deseados por su color político. 

 

Probablemente ya no queda ni un centenar de víctimas que aún esten vivas y seguro no alcanzarán a ver el reconocimiento hacia su legado.

 

Es curioso, ya que hoy reciben en España felices,  a los  jovenes profesionales, a los que aporten desde el éxito. A los que se fueron por la debacle económica y que ahora que va un poco mejor la cosa quieren regresar.

Es decir, la misma postura que pedía Chile para recibir a los exiliados.

Ahora más moderno, porque no discriman por sexo, sino con edad y estudios.

 

Para todos ellos hay guía, apoyos, ayudas, reinserción.

 

Pero en mi caso que soy mujer de 49 años, activa laboralmente, pero sin titulos profesionales, que le fue arrebatada la posibilidad de vivir en España, no existe ninguna ayuda especial y cuando hablo de ayuda, es que hablo de apoyo a las víctimas y sus familias para traerlas de regreso, que es lo mínimo que se puede hacer por ellas.

De qué sirve ser reconocidos cómo Españoles, si no se encuentra el apoyo para reinsertarnos. Sin esa ayuda, es difícil volver.

 

En mi caso, la nacionalidad la obtuve hace al menos 20 años y fue por ser hija de Española, por ningún otro motivo.

 

Mi abuela materna, después de tanto estres post traumático, muere en Chile, después de haber vivido al menos su última década en el Manicomio.

 

No creo tener que detallar los efectos colaterales que trae el ser expulsados y arrancar por tu Vida a otro país.

Mi abuelo Laureano Miranda Ureta, era Mason, socialista y vice presidente de la Diputación Provincial de Santander en 1.936.
Por lo que la persecución fue brutal.

 

Los que les quiero decir al contarles esto, es que esta  historia, no es tan antigua como para decir, pasado pisado y aprendamos de esto, cuando aún existen niños que vivieron esa Guerra y que hoy son hombres y mujeres muy mayores, terminando su vida y esperándo su muerte, en el caso de mi mamá viendo a diario TVE, con la nostalgia de la Patria que la vio nacer.

 

Les pido que por favor me envíen alguna respuesta y tomen en consideración mi opinión, que por toda lógica debiera ser considerada y puesta en acción.

 

 

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Francisca Ekelund Miranda.

 

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